La necesidad de captar la atención de un público cada vez más acostumbrado al movimiento y que rechaza lo estático ha hecho que el tradicional formato de cartelería donde anunciar unos servicios, haya dejado paso a otras técnicas de captación más atractivas como las que ofrecen las pantallas.

No nos conformamos ya con un TFT o un plasma que simule un anuncio de televisión, hablamos de auténticas experiencias audiovisuales como las que ofrece un videowall de alquiler en Barcelona que sitúa en cualquier estructura, un remolque de leds que  llevan de forma portátil a tu evento, una sucesión de plasmas que simulan un muro que envuelve al usuario en un experiencia única y en otras formas novedosas de promocionar a través de una serie de pantallas. Pero entonces, ¿qué tamaño necesito para ello?

videowall Eikonos

Imagen: digitalavmagazine.com

 

El tamaño de un monitor medio

Lo primero es empezar por la pieza más sencilla con la cual, construir nuestro videowall si es necesario: los monitores.

No existe un tamaño medio estándar, depende de las necesidades de cada evento o cliente, pero podemos establecer que un tamaño suficiente para cada una de estas piezas es de unas 50 pulgadas. Suficiente como para que dispongan de una resolución en alta definición y un marco reducido que disimule la unión entre distintos monitores, dando así una mayor sensación de continuidad en la imagen.

 

La distancia entre el espectador y la pantalla

La distancia a la que situemos las pantallas respecto a los espectadores determinará que la construcción sea mayor o menor, ya que obviamente una pantalla situada a centímetros del público no deberá ser de grandes dimensiones debido a que no se podrán apreciar las formas correctamente en su totalidad. De igual forma una pantalla alejada a metros de su público no podrá ser de pequeñas dimensiones.

 

Cálculo de la distancia óptima

Tradicionalmente, el cálculo que se ha realizado para determinar la distancia óptima en la que se debe situar una pantalla respecto a su público es la “regla 2-6”. Regla que surgió de la necesidad de calcular la correcta distribución de las salas de cine: la distancia desde la pantalla hasta la última fila de asientos se dividía por 6 para determinar el ancho de la pantalla, que luego se multiplicaba por 2 para determinar la distancia a la pantalla de la primera fila de asientos.

Gracias a esta regla, que a día de hoy es más flexible gracias a la alta definición, podemos calcular valores ideales como que una única pantalla de 50 pulgadas permite una distancia máxima para su correcta visualización de unos 5-6 metros. Por esta regla de tres, si queremos que se aprecie correctamente desde una distancia de 10 metros, tendremos que formar un videowall cuya diagonal sea el doble (100 pulgadas). Es decir, conformado por cuatro pantallas como mínimo.

 

Las necesidades del lugar

Estas recomendaciones se basan en estándares que no tienen en cuenta otros factores como las necesidades del lugar o la forma que queramos dar al videowall (mucho más vistoso si nos salimos del tradicional cuadrado o rectángulo y jugamos con otras formas como el zigzag, piramidal etc.)

Por otra parte, hasta ahora hemos hablado de estructuras estáticas, como escaparates, marquesinas, paredes o grandes pantallas situadas de forma fija, pero los avances en medios audiovisuales permiten hoy día adaptaciones a eventos móviles, donde no contar sólo con pantallas o videowalls sino con opciones como los remolques de leds, con una única pantalla de gran tamaño donde no hay necesidad de conformar un videowall debido a la flexibilidad de poder colocar sus grandes dimensiones a la distancia deseada y en el lugar adecuado.