Si bien la libertad es uno de sus pilares fundamentales, la economía y las finanzas como cualquier otro elemento de la sociedad, no está exento de funcionar bajo ciertas reglas y mecanismos. Si lo entendemos como un juego, este no sería tal sin unas reglas que regularan de cierta forma su participación. Como en el fútbol. Una de las reglas más comunes es la obligación tributaria. Esta, además de ser una norma para la imposición de cierto orden, como ya hemos dicho, cumple con una función mucho más importante: la de permitir al Estado financiarse gracias a los aportes del capital privado. Aunque la economía puede llegar a ser un tema difícil de entender para muchos de nosotros, aunque a veces la mejor opción sea la contratación de un experto que nos asesore en temas tributarios, en este artículo intentaremos de igual forma explicar un concepto importante relacionado al ámbito impositivo argentino: el monotributo.

¿Qué es el monotributo?

Como en cualquier otro país, en Argentina se pagan impuestos. Por impuesto se entiende el aporte obligatorio que da el capital privado al sector público para la financiación de ciertas políticas, obras, etc. Este es de carácter obligatorio, pues su incumplimiento acarrea penas que van desde las multas, en caso de que el incumplimiento sea por montos menores, hasta privación de la libertad, para montos menores, siempre según el marco jurídico vigente en cada país. Al ilícito tributario se le conoce como evasión fiscal, y es un delito bastante común en muchos países del mundo.

En la Argentina, el organismo encargado de la recaudación de impuestos es la AFIP, es decir, la Administración Federal de Ingresos Públicos, que se encarga de las recaudaciones relacionadas no solo con el ámbito tributario e impositivo, sino también con los lo que tiene que ver con las recaudaciones sobre la nómina salarial a través de la Dirección Nacional de los Recursos de la Seguridad Social.

El llamado monotributo es un aporte impositivo diseñado para simplificar enormemente los aportes realizados por empresas en todo el país. Su intención de simplificar viene dada porque unifica, y de ahí su denominación, el componente impositivo, conformado por el Impuesto al Valor Agregado, o IVA, y el impuesto a las ganancias, con el elemento previsional relacionado con la seguridad social, es decir, los aportes jubilatorios y la seguridad social. El fin último de esta simplificación es agilizar de una mayor forma el aporte de todos los ciudadanos al funcionamiento de la economía nacional. Para su cumplimiento se debe cumplir con ciertas normas, como facturación anual, superficie de alquiler, consumo eléctrico, etc.

Ventajas económicas del monotributo

A todo aquel que le corresponda pagar el monotributo cuenta con muchas ventajas que lo ayudan e incentivan con el cumplimiento de su responsabilidad. Aparte de la simplificación, que significa que con una cuota fija se cubren las obligaciones impositivas y de seguridad social, los contribuyentes cuentan con muchísimas ventajas para el cumplimiento de su responsabilidad: múltiples formas de pago, como transferencia electrónica, débito en cuenta o en tarjeta de crédito, cajero automático, entre otras; incentivos como el reintegro de un pago mensual si se usa determinada forma de pago durante un año calendario; entre otros.

Para calificar como monotributista debes cumplir con una serie de requerimientos que van orientados a ofrecer ventajas a los pequeños comerciantes, dedicados a la venta de bienes y servicios, cooperativas y pequeñas sociedades. En el caso de los trabajadores independientes, sin local ni establecimiento, desde la AFIP se permite el registro en el Régimen de Inclusión Social y Promoción del Trabajo Independiente, gracias al cual los contribuyentes bajo esta circunstancia aportan el 5% del monto total de sus operaciones durante el mes anterior, lo cual queda registrado como pago al sistema de jubilaciones.